Marruecos lanza con éxito su primera emisión de bonos islámicos

Marruecos lanza con éxito su primera emisión de bonos islámicos

Las finanzas islámicas o participativas, como precisamente se denominan en Marruecos, representan algo más del 1% del sector financiero mundial, o lo que es lo mismo unos 2,7 trillones de dólares en 2017.

El pasado 5 de octubre, las autoridades marroquíes anunciaron el éxito de la emisión del primer “sukuk” o bono islámico por un valor de 1.000 millones de Dirhams (unos 90 millones de euros) con una demanda que superó 3,6 veces la oferta de bonos.

Los bonos islámicos o sukuk son una de las figuras existentes en las finanzas islámicas y que solo en 2017 llegaron a alcanzar unas ventas globales de más de 55.000 millones de dólares, además, no se trata solo de un instrumento financiero propio de países musulmanes, sino que países como Alemania o Reino Unido ya emitieron sus propios bonos islámicos soberanos.

En las finanzas islámicas, donde recordemos que los intereses del capital están prohibidos, la principal diferencia entre un bono convencional y un bono islámico de tipo “iyara”, que es el que se ha emitido en Marruecos, es que éstos son un producto financiero que consiste en una especie de contrato de arrendamiento con el que el banco cede temporalmente a un cliente la propiedad de un bien mueble o inmueble y por el que los tenedores de los bonos reciben las rentas de esos bienes inmuebles, en este caso un 2,66 % durante cinco años.

Lo interesante del éxito de la emisión del primer sukuk soberano en Marruecos, no es el importe en sí, sino la confirmación del respaldo institucional al desarrollo a esta industria financiera paralela a la convencional. Se trata del segundo hito relevante desde que en enero de 2017 el Banco Central de Marruecos aprobara la creación de cinco bancos islámicos y permitiera que tres filiales de bancos franceses (Société générale, BNP Paribas y Crédit agricole) ofrecieran productos financieros islámicos.

El desarrollo de las finanzas islámicas en Marruecos no ha sido sencillo. De hecho Marruecos ha sido el último país arabo-musulmán en autorizar la creación de bancos islámicos en su territorio, algo que ocurrió en 2017 con cinco bancos autorizados, formados por alianzas entre bancos marroquíes y del Golfo Pérsico, Credit Immobilier et Hotelier (CIH), asociado con el Qatar International Islamic Bank; Banque Marocaine du Commerce Extérieur (BMCE), junto al grupo Al Baraka Banking Group de Bahréin; Banque Centrale Populaire (BCP) en colaboración con el saudí Guidance Financial Group; Crédit agricole du Maroc (CAM), en conjunto con el Islamic Corporation for the Development of the Private Sector (ICD), una filial del Banco Islámico de Desarrollo con sede en Yeda, Arabia Saudí; y Attijariwafa Bank, en solitario aunque en búsqueda de nuevos socios.

El término “islámico” en la definición de este tipo de finanzas es un debate constante dentro de la industria. En el caso de Marruecos, se optó por designar a los bancos islámicos como bancos participativos, probablemente para desvincular el calificativo islámico de movimientos islamistas internos.

Tras unos años de menor crecimiento probablemente ligado, entre otros factores, al menor precio del barril de crudo, todo parece indicar que el desarrollo de la industria financiera islámica seguirá creciendo a un ritmo cercano al 10% en los próximos años, si bien, esta industria no está exenta de retos como el que acecha a todo el ecosistema financiero derivado del cambio de modelo que la digitalización supone.

Para Marruecos, con una parte importante de su población no bancarizada, con un alto porcentaje de desempleo y una importante dependencia de la inversión exterior, el desarrollo de las finanzas islámicas puede suponer una importante entrada de recursos.

España es el primer socio comercial de Marruecos y cuenta con importantes intereses financieros en el país. Los análisis de la irrupción de esta industria en el país vecino estiman que puede llegar a suponer entre el 10 y el 20% de su industria financiera en los próximos 3 años, como indica el analista económico de Standard & Poor´s Mohamed Damak. Este hecho relevante representa evidentes oportunidades de negocio además del inicio de un cambio de modelo que deberíamos seguir de cerca.

Gonzalo Rodríguez Marín es Coordinador del Centro de Finanzas Islamicas del IE Business School.

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