El lastre de la banca española

El lastre de la banca española

Los activos tóxicos de las entidades bancarias españolas siguen siendo elevados y son un factor más de la todavía débil recuperación económica en nuestro país.

Los bancos españoles acumulan en sus balances un total de 350.000 millones de euros en “activos tóxicos”, el equivalente a la tercera parte del PIB nacional. Tal cantidad supone un lastre para las entidades bancarias de nuestro país y, por tanto, están llevando a cabo medidas para deshacerse de sus activos improductivos y recuperar rentabilidad.

Este tipo de activos no aportan ingresos y obligan a reservar capital y a hacer previsiones con las que afrontar las pérdidas que provocan al venderlos además de limitar la capacidad de crédito de los bancos.

Así, España es el cuarto país europeo más expuesto al efecto negativo de los activos tóxicos bancarios por detrás de Irlanda, Portugal e Italia.

En nuestro país, las consecuencias de la crisis inmobiliaria de 2008 hicieron que crecieran rápidamente el número de créditos fallidos, inmuebles no vendidos y créditos aplazados. Los compradores no pudieron devolverlos y esto acabó por hundir a las entidades bancarias.

Actualmente, se calcula que los bancos españoles acumulan 140.000 millones de euros en créditos fallidos; distintos tipos de inmuebles, como promociones de viviendas y suelo, por valor de 20.000 millones y unos 100.000 millones de euros en créditos aplazados.

La rémora que suponen estos activos se agrava por las políticas monetarias a tipo cero del Banco Central Europeo (BCE) que han supuesto un descenso del 1.3% de los ingresos de los bancos españoles cotizantes en Bolsa. Ahora les resulta más difícil, pero más apremiante, librarse de este peso muerto.

Entre las estrategias adoptadas se encuentran la de la venta de sus carteras tóxicas con descuentos que alcanzan una media de hasta el 30% del valor del producto y, en el caso inmobiliario, la venta de inmuebles y créditos hipotecarios fallidos a fondos especializados de gestión de activos.

El saneamiento de la banca española es primordial si se quiere seguir avanzando en la recuperación económica, que todavía es incipiente e inconsistente. Sin embargo, no vale todo a la hora de deshacerse de los activos tóxicos. La banca española no debería repetir los errores que nos llevaron a la crisis y, mediante la ética de la responsabilidad social corporativa, contribuir a un crecimiento que respete los intereses de la ciudadanía.

En Del Canto Chambers estamos especializados en los aspectos legales y mercantiles del mercado inmobiliario y se nos puede contactar en clerk@delcantochambers.com

Redacción de Del Canto Chambers.

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