La ficción de Mengozzi

La ficción de Mengozzi

El abogado general del TJUE acude al derecho público para justificar el límite a la nulidad de las cláusulas suelo, cuando es un asunto eminentemente privado.

El pasado 13 de julio de 2016, el Abogado General del TJUE, Paolo Mengozzi, emitió un dictamen no vinculante sobre las cláusulas suelo. En este documento, Mengozzi apoyó dos cosas:

La primera, la posibilidad de limitar el efecto en el tiempo de estas cláusulas, pese a haber sido declaradas nulas, por parte de un tribunal nacional (en este caso, el Tribunal Supremo español)

Y la segunda, la de negar la “restitutio ad integrum”, que consagra el Artículo 1303 del Código Civil por el que: “Declarada la nulidad de una obligación, los contratantes deben restituirse recíprocamente las cosas que hubiesen sido materia del contrato, con sus frutos, y el precio con los intereses”.

Pues bien en sus fundamentos de derecho, el TS en sus dos sentencias de 9 de mayo de 2013 y del 5 de marzo de 2015, confirma que la regla general en la nulidad de los contratos en derecho privado es lo dictado en dicho artículo 1303.

Es necesario resaltar que las reglas de Derecho Romano que dieron origen a este artículo, muy comunes en otras legislaciones europeas, son:

.- “quod nullum est nullum effectum producit” (lo que es nulo no produce ningún efecto): Este principio crea una “ficción” por lo que se anula todo lo que se haya derivado de la firma de un contrato nulo y “destruye” todas sus consecuencias.

.- “restitutio in integrum” (restitución íntegra): complementa al anterior y se refería al reembolso íntegro de los bienes o de la cantidad pagada injustamente para compensar al demandante, en un intento de volver al status quo anterior a la firma del contrato ahora nulo.

.- “condictio indebiti” (Acción contra lo indebido): Es la justificación del anterior. En el Derecho Romano, este derecho permitía solicitar la devolución total de los bienes o cantidades entregadas al beneficiario del contrato nulo al considerarlo un enriquecimiento injusto e indebido.

.- “ex tunc” (Desde siempre): Es el armazón que sostiene la legitimidad de los tres derechos arriba citados. Este derecho reconoce que la devolución de los bienes o cantidades entregados en virtud de un contrato declarado nulo  debe hacerse efectiva desde el momento en que ese contrato se hubiera firmado.

Sin embargo, el abogado general del TJUE, Paolo Mengozzi, se apartó en su dictamen de estos principios del derecho romano, apelando para ello al artículo 106 de la Ley 30/1992 RJAyPPC, una norma de Derecho Público.

Así, si en un contrato privado, declarado nulo, todo lo derivado de él “desaparece”, no ocurre así en el ámbito público. El abogado general  elaboraba en su dictamen tres argumentos que son los que iremos exponiendo tanto en este artículo y en los dos siguientes.

El argumento que trataremos aquí es el de la apelación al derecho público para resolver un asunto privado. Como argumentación el señor Mengozzi aludía al derecho español y se servía del artículo 106. Este artículo “pone coto a los efectos absolutos, inevitables y perpetuos de la nulidad y admite limitaciones”a la misma. Éstas son: 1) “prescripción de las acciones” y 2) “el tiempo transcurrido”.

Es inconcebible cómo aquí Mengozzi apela a una norma de Derecho Público, cuando la cuestión atañe a una norma privada, a la que sólo los fundamentos de Derecho Privado les serían válidos. Pues, mientras este Derecho pone a las dos partes en un plano de igualdad, el Derecho Público no, pues, en él se admite la posibilidad de “subordinar” los derechos de unas personas privadas (consumidores afectados por las cláusulas suelo) al derecho de una persona jurídica (los Bancos) .

Y si no es de recibo que en cualquier pleito privado la igualdad entre los litigantes no sea una premisa, no se entiende que se use el Artículo 106 de la Ley 30/1992, pues este artículo lo que reconoce una potestad de la Administración por el que sus actos se consideran válidos y pueden ser impuestos a los administrados sin necesidad de ir a los tribunales. Sería como imponer a los clientes la no devolución de las cantidades que pagaron de más por sus hipotecas sin que éstos pudieran acudir a un juzgado para evitarlo.

Parece que el señor Mengozzi intenta crear otra “ficción” por la que convierte un acto privado, que si es declarado nulo deja de tener efectos desde el principio (o sea, desde el momento de su firma), en uno público, que aunque fuera considerado nulo, no podrían eliminarse sus efectos totalmente.

Su argumentación es una especie de “injerto” bastante burdo del derecho público en el derecho privado, causando un enorme perjuicio (económico y social) a los ciudadanos que han pagado de más injustamente.

Raúl del Canto (@rauldcanto)
Abogado en Del Canto Chambers

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