La defensa de los hombres absueltos de violación reclaman que la víctima “No intento morder sus penes”

La defensa de los hombres absueltos de violación reclaman que la víctima “No intento morder sus penes”

Los españoles han salido a la calle para protestar el fallo del caso conocido como “la manada”, cinco hombres acusados de la violación de una mujer de 18 años en los Sanfermines de Pamplona.

El jueves pasado, decenas de miles de españoles salieron a la calle indignados, llamando para un nuevo proceso judicial y pidiendo un nuevo juicio y una definición actualizada de ‘violación’ después de la absolución de cinco hombres, entre ellos un ex oficial de policía y ex militar, acusados ​​de violar a una mujer de 18 años en ‘Sanfermines’ de Pamplona en 2016. Los hombres, que se auto-denominaban ‘la manada de lobos’ (la manada) en un grupo compartido de WhatsApp, han sido sentenciados a nueve años de cárcel por un cargo menor de agresión sexual en lugar de los 22 años buscados por la acusación por violación o ‘agresión sexual’. También se les ordenó pagar a la víctima 50,000 euros ($ 80,000 AUD) por daños y perjuicios.

El ataque vio a los 5 hombres llevar a la víctima a un espacio pequeño donde le penetraron vía bucal, en la vagina por dos de ellos y en el ano por otro. Después del asalto, los hombres robaron el móvil de la víctima para evitar que pida ayuda. Posteriormente una pareja le encontraron llorando sola en un banco.

Considerando los detalles gráficos del ataque, para muchos españoles justifica la incredulidad de que fue declarado un ataque sexual en lugar de una violación. A diferencia de la ley australiana, en España la falta de consentimiento y penetración no es suficiente para igualar la violación.

“NO SABÍA QUÉ HACER, QUISE QUE TODO SE TERMINE RAPIDAMENTE ASI QUE CERRE LOS OJOS PARA NO VER LO QUE ESTABA PASANDO Y PARA QUE SE PASE MÁS RÁPIDO”

Según el abogado y feminista español, Leon Fernando Del Canto, la agresión sexual o ‘violación’ se define en el artículo 178 del Código Penal español de 1995 como una cuestión de penetración pero también de “violencia o intimidación”. Sin la presencia de violencia física o la intención de causar daño (intimidación), los delitos sexuales a menudo se clasifican como agresiones sexuales. Esto significa que la penetración de una víctima cuando está intoxicada o inconsciente a menudo se considerará una agresión sexual porque la violencia o la intimidación no pueden probarse.

Los jueces de España denunciaron la intimidación colectiva con la excusa de que no había una amenaza explícita de causar daño a la víctima. La violencia también fue descartada por los jueces porque no se utilizó fuerza física.

Viendo los contenidos del video filmados en un teléfono móvil por los agresores, hasta los jueces pudieron admitir “la víctima está sujeta a la voluntad del acusado, que la usa como un mero objeto para satisfacer … sus instintos sexuales”.

Los jueces dijeron que la mujer, cuya identidad sigue siendo privada, sufre de trastorno por estrés postraumático a raíz de lo pasado. Le dijo a la corte que “estaba en shock total, no sabia que hacer, quería que todo termine rapido asi que cerre los ojos para no ver lo que estaba pasando y que termine pronto”

El equipo de la defensa argumentó que el incidente no podría haber sido una violación, ya que no intentó defenderse “mordiéndoles el pene”.

La historia nos ha demostrado que cuando las mujeres se atreven a defenderse o decir que no, a menudo son asesinadas a manos de su atacador. En 2008, la enfermera de 20 años Nagore Laffage fue asesinada en el Sanfermines. Laffage fue asesinado por el doctor José Diego Yllanes, de 27 años, quien se quitó la ropa y luego la atacó. El razonamiento que dio para asesinar a Laffage fue que ella se negó a tener relaciones sexuales con él y entonces “perdió la cabeza”.

“CUANDO LAS MUJERES SE ATREVEN A LUCHAR CONTRA SU ATACADOR O DECIR QUE NO, LA MAYORIA SON ASESINADAS A MANOS DE SUS ATACANTES”

“La interpretación actual del consentimiento del tribunal establece que una vez que se obtiene el consentimiento para iniciar una relación sexual, la otra parte tiene derecho a hacer lo que desee, como si el consentimiento fuera un derecho del señor”, dice Del Canto.

“La ley debe reescribirse para incluir cualquier maniobra, manipulación o estrategia para forzar o engañar a una mujer para tener relaciones sexuales o abusar de cualquier situación en particular, incluido el uso de drogas o alcohol. El tema del consentimiento debe ser aclarado legalmente. Cualquier situación donde las mujeres no eligen libremente el tipo de relación sexual y las condiciones se deben considerar agresión sexual [violación] “, dice.

Una petición actual que solicita la descalificación de los jueces que aprobaron la sentencia ya ha acumulado más de 1.2 millones de firmas. El momento #Metoo de España se ha incendiado, con miles de mujeres compartiendo experiencias de violencia sexual bajo el hashtag #cuentalo y ecos de los cánticos de protesta que comenzaron en Madrid: “¡Si la violas, me violas!” escuchado en ciudades de toda Europa.

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