La crisis golpea pero no tumba la presencia internacional de España

La crisis golpea, pero no tumba, la presencia internacional de España

La presencia global de España en la UE y en el resto del mundo permanece estable, pese a la dureza de la crisis. Sólo baja cuatro décimas en cinco años.

España mantiene su presencia político-económica tanto en Europa como en el resto del mundo, pese a la crisis, según el Real Instituto Elcano en su informe “Informe Elcano de presencia global 2016”.

En este documento se muestra el peso español en el concierto internacional mediante el Índice Elcano de Presencia Global (IEPG), que es el resultado de la proyección anual del peso internacional de unos 90 países en tres campos: el económico, el militar y el blando o soft power.

El valor dado por este think-tank a España es de 177,9 puntos del IEPG. Nuestro país es la 12º potencia en cuanto a presencia global. Tras un fulgurante ascenso en la escena internacional después de la Transición y la entrada en organizaciones internacionales como la UE o la OTAN, el peso español en la comunidad internacional se han estabilizado. No puede negarse que la crisis económica ha golpeado nuestro país con dureza pero, sin embargo, en el periodo 2010-2015, la presencia global de España se ha reducido sólo cuatro décimas.

Otros países como Italia, Alemania, Francia y Estados Unidos han visto reducida su presencia aún más, en detrimento de países emergentes como China, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Corea del Sur, India y Singapur.

Los 177,9 puntos de España se traducen en un 3% de presencia global en 2015. La variable que más aporta a este pese internacional es la del soft power o blanda, con el 49.2%, seguida de la económica (49%) y de manera marginal, la militar, con el 1.8%.

Dentro de la variable “blanda”, las tres subvariables más importantes representan el 18.9% para el turismo, los servicios el 13.9% y la Información, el 12.7% de su correspondiente porcentaje. Otras como la educación (2.2%), la cooperación al desarrollo (1.5%) o la tecnología (0.6%) son claramente testimoniales.

La Unión Europea es el trampolín desde el que España se proyecta en el exterior y también su principal campo de acción internacional, siendo la sexta potencia europea con el 6.6% de presencia internacional. En 2015, el 65% de las exportaciones y el 61% de las importaciones españolas se realizaron en el marco comunitario. El IEPG de España en la UE en el aspecto económico ha bajado 3.1 puntos (de 50.3% en 2005 a 49.9% en 2015), mientras que el blando ha crecido otro tanto (47% en 2005 y 50.1% en 2015).

La economía española está sufriendo un claro proceso de terciarización, con los servicios cada vez más teniendo más peso productivo. El turismo es la principal arma de presencia blanda de España en el mundo, 13.9%, y en Europa, 14%. Los ciudadanos británicos son los que más visitan nuestro país, representando el 23.2% del total de turistas.

En el contexto europeo, los servicios (8.2%), el turismo (14%) y la información (11.7%), por este orden, son las subvariables que concentran el peso de España en la UE en 2015. Cultura (0.8%), tecnología (0.9%) y educación (2.4%) apenas tienen importancia.

La presencia española en la UE ha crecido en cinco años (desde 2005) un 0.5%. Si la comparamos con la principal potencia, el Reino Unido, pues las distancias entre ambos países se han recortado. Londres ha perdido en este periodo dos décimas (del 19.8% en 2005 al 19.6% en 2015).

La presencia global de la Unión Europea está liderada por el Reino Unido, Alemania y Francia que concentran la mayoría del porcentaje de influencia internacional. Esta tendencia a la concentración de la influencia (y también del poder) en unas pocos países, también sucede en España: las Comunidades Autónomas que más aportan a la fortaleza española en el exterior son, por este orden, Cataluña, Madrid y Andalucía.

Este informe pone de manifiesto cuatro factores:

  • El peso de la Unión Europea en el mundo está concentrado mayoritariamente en tres países: Reino Unido, Alemania y Francia. España es el sexto país con más peso, a una distancia considerable.
  • La crisis económica ha afectado a la posición y el liderazgo internacional de España en el mundo y en la UE, aunque no ha ha provocado una caída drástica de la influencia española a nivel mundial y europeo, pese a la dureza de la recesión.
  • El proceso de concentración geográfica del poder en la Unión Europea se repite en España: Cataluña, Madrid y Andalucía son las Comunidades Autónomas líderes, la primera en el ámbito “blando”, y las dos últimas en el económico.
  • La economía española está viviendo un proceso de terciarización, con el sector servicios cada vez con más peso productivo. Además, esta terciarización es de un bajo nivel tecnológico.

España debería mejorar sus parámetros en ámbitos como el de la educación o la tecnología, para no depender tanto de los servicios y para dotarse de una fuerza laboral cualificada que pueda competir en la economía del conocimiento. Si, a pesar de la crisis, España ha conseguido mantener su posición de influencia en el exterior, no acometer estas medidas podría significar en el largo plazo que la economía española se acabe quedando atrás con respecto a sus competidores.

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Redacción de Del Canto Chambers

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