Jurisdicción Universal: los delitos ecológicos y económicos también lo son contra la Humanidad

 

La jurisdicción universal y sus nuevos ámbitos de aplicación se han debatido en las Naciones Unidas en una conferencia promovida por la Fundación Internacional Baltasar Garzón

La sede de Naciones Unidas en Nueva York ha acogido la celebración de una conferencia sobre la jurisdicción universal, que ha estado enfocada en el papel del principio de jurisdicción universal en la lucha contra la impunidad de los delitos de lesa humanidad.

Este evento, con el nombre de “Jurisdicción Universal: de Nuremberg a nuestros días. Debate sobre su aplicación a casos concretos”, ha sido organizado por el Instituto Auschwitz para la Paz y la Reconciliación (AIPR), la Fundación Internacional Baltasar Garzón (FIBGAR) y la Misión Permanente de Costa Rica en la ONU y ha sido moderado por Gina Guillén Grillo, presidenta del Sexto Comité del Grupo de Trabajo sobre Jurisdicción Universal de las Naciones Unidas y consultora legal de la Representación Permanente de Costa Rica en la ONU.

En la conferencia estuvieron presentes Baltasar Garzón, ex magistrado en la Audiencia Nacional; Demba Kandji, Juez del Tribunal Supremo de Senegal, responsable del enjuiciamiento del ex dictador de Chad Hissène Habré y, a través de videoconferencia, el ex fiscal de los Juicios de Nuremberg contra los nazis, Benjamin Ferencz.

En esta ponencia, apoyada por el Instituto Auschwitz para la Paz y la Reconciliación (AIPR) y Del Canto Chambers se debatió la importancia de incluir en los delitos contra la Humanidad los crímenes económicos y medioambientales, basándose en los Principios de Madrid-Buenos Aires, promulgados en 2014, en los que se argumenta que estos “crímenes económicos y contra el medio ambiente, por su extensión y escala” afectan “gravemente los derechos humanos de grupos o colectividades” y suponen “la destrucción irreversible de ecosistemas”.

En estos Principios se enumeran delitos como la explotación ilícita de recursos naturales o la contaminación de ríos transnacionales; una inclusión que Garzón definió como “un punto de inflexión” en la aplicación práctica del principio de jurisdicción universal en el derecho internacional.

Los Principios de Madrid-Buenos Aires son el resultado de la labor de seis grupos de trabajo internacionales reunidos en países como España, Holanda, Sudáfrica o Argentina durante dos años y están pensados como un paso más en la configuración internacional de los principios legales de actuación en el ámbito de la jurisdicción universal.

Así, con este principio se permite perseguir los delitos contra la Humanidad como el terrorismo, las torturas o las desapariciones forzosas, independientemente de quién los haya cometido y dónde se encuentre. En consecuencia, se evita la impunidad para las violaciones de los Derechos Humanos y da la oportunidad a la víctima de conseguir justicia en cualquier lugar del mundo.

En este sentido, el juez Garzón advirtió de que no se puede permitir el uso de las normas que defienden la soberanía de los Estados como “argumento que favorezca la impunidad” de los crímenes contra la Humanidad, y defendió el principio de jurisdicción universal como “un instrumento adecuado para potenciar la cooperación entre los diferentes sistemas jurídicos” de los Estados.

La coordinadora contra el terrorismo yihadista en la Audiencia Nacional, la fiscal Dolores Delgado, miembra activa de la Unión Progresista de Fiscales también estuvo representada en esta ponencia y destacó la importancia de la jurisdicción universal en la lucha contra el terrorismo internacional (se puede consultar su intervención aquí).

La delimitación del concepto de la jurisdicción universal y sus vías de aplicación en el derecho internacional se perfilaron en 2001 con los Principios de Princeton y Cairo-Arusha aunque los Juicios de Nuremberg tras la Segunda Guerra Mundial, el caso Eichmann o el juicio a Pinochet, entre otros, se consideran antecedentes directos.

Si bien casos como el más reciente de Hisséne Habré, ex dictador de Chad entre 1982 y 1990 que fue condenado a cadena perpetua en Senegal el pasado 30 de mayo precisamente por el Juez Demba Kandji, presente en la conferencia, o el del Caso Scilingo (militar condenado por los vuelos de la muerte durante la dictadura argentina), permiten afirmar que la aplicación de la jurisdicción universal goza de buena salud pese a que aún queda mucho trabajo por hacer.

La aplicación de este principio en estos casos concretos permitió, según el juez Baltasar Garzón, percibir “cómo tenían que definirse los límites” de la jurisdicción universal.

El reconocimiento pleno de la jurisdicción universal y su aplicación eficiente y con garantías no se conseguirá si antes los Estados no cooperan judicialmente entre sí y enriquecen el corpus del derecho internacional por encima de presiones o injerencias externas.

En la garantía del ejercicio pleno de este principio es donde encuentra el magistrado Baltasar Garzón la garantía de la Justicia misma, su “verdadera aplicación igualitaria entre los ciudadanos” y donde “el principio de igualdad de todos los ciudadanos ante la ley se define con más claridad”.

En Del Canto Chambers estamos comprometidos con el desarrollo y, sobre todo, la defensa de los Derechos Humanos y nos esforzamos por desarrollar estos valores en la medida de nuestras humildes posibilidades en los países en los que desempeñamos nuestra actividad. Si desea conocernos por favor no dude en contactar con nosotros en clerk@delcantochambers.com

Redacción de Del Canto Chambers

 

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