¿Está agonizando la propiedad intelectual?

¿Qué es el dinero para el autor? La recompensa por su trabajo creativo. En Money, Pink Floyd lo dice:

Money, it’s a crime.

Share it fairly but don’t take a slice of my pie.

Siempre hay alguien más que le quita un trocito a la tarta de los derechos del autor.

Productores, estudios, editores y distribuidores. También un público hábil en las artes de la piratería. Mientras tanto, el autor agoniza.

Bajo el título El Cine, una pasión Universal, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual celebra el Día Mundial de la Propiedad Intelectual.

Hoy es preciso poner en tela de juicio el modelo actual de difusión de la Cultura, que suscita las siguientes críticas:

  • Voces demonizando al autor por defender su derecho a una remuneración.
  • Autores atacando al consumidor como si de un pirata se tratase.
  • Intelectuales quejándose de la escasez de oferta cultural.

Todas estas cuestiones son consecuencia de una mala adaptación de la industria cultural a los tiempos que corren. El problema es y posiblemente seguirá siendo el “money” y sobre todo cómo se reparte la tarta desde la autoría hasta la venta final, pasando por la producción y distribución de la obra del autor.

Conociendo la problemática de autores, productores, editores y distribuidores, destacaría las siguientes necesidades:

1) La adaptación de los modelos de distribución a las necesidades de consumo digitales contemporáneas y a una generación más creativa. Este cambio permite utilizar los canales masivos que la red ofrece. Un buen ejemplo es la estrategia de iTunes al posicionarse en el mercado digital con un precio accesible y un buen sistema de distribución. Con ello ha conseguido aumentar la distribución de las obras audiovisuales.

2) La transformación de los modelos de producción convirtiendo al autor en empresario. Pensemos como ejemplo en las cooperativas de autores, los estudios o las editoriales independientes. En 2009, Paula Corroto publicó un artículo sobre las cooperativas digitales cuya lectura recomiendo a todos los autores, junto con las últimas modificaciones de la Ley de propiedad Intelectual.

3) La carencia de una regulación que permita mayor espacio para la transformación de las obras por el usuario. Esta idea que para muchos sigue sonando novedosa, en realidad tiene ya un largo recorrido con modelos como el de Copyleft o las llamadas Creative Commons (CC).

En 2008 el grupo de rock estadounidense Nine Inch Nails lanzó el álbum Ghosts I-IV bajo la modalidad de contrato Creative Commons que permitió a sus fans crear remixes y otros trabajos derivados, así como redistribuir dichas creaciones. Igualmente publicaron en varios formatos que iban desde versiones gratuitas hasta los 300 dólares para una edición limitada de súper lujo de 2.500 ejemplares que se vendió en su totalidad. La primera semana de ventas obtuvieron una facturación de 1,6 millones de dólares, que hubiera costado varios meses conseguir a través del modelo de derechos de autor tradicional.

4) Las políticas de Estado que ayuden y apoyen lo anterior pero, sobre todo, la fijación de estas políticas en programas electorales. A nivel fiscal no cabe duda de que sigue haciendo falta incentivar el mecenazgo, reducir el IVA y los impuestos aplicables a la industria cultural.

En este sentido, podemos fijarnos en Francia o Reino Unido y más recientemente en China o Qatar. Estos países han aplicado la denominada “Pop-corn Diplomacy” (leer el artículo de Ethan Bilby en Business Standard) al convertir el cine en una prioridad de Estado.

5) Finalmente, el desarrollo de políticas de educación sobre el valor de la creatividad, la industria de la Cultura y sus profesionales. No creo que sea preciso comentar demasiado sobre este problema que por desgracia padecemos en nuestro país desde hace décadas.

En suma, hace falta que entre todos abordemos estos cambios sin olvidar que el autor ha de proteger su obra y sus derechos:

I. Una remuneración justa por la distribución de su obra.
II. Una protección adecuada de su autoría y la integridad de su obra.

Celebremos este Día Mundial de la Propiedad Intelectual agradeciendo su labor a los autores, leyendo un libro, escuchando una canción o comiendo palomitas en el cine.

 

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.