El ‘Brexit’: ¿hecatombe jurídica?

El prestigioso periódico Expansión Jurídico publica un artículo de nuestro Managing Partner, León Fernando del Canto, sobre las consecuencias del ‘Brexit’ desde el punto de vista jurídico y analiza los distintos escenarios a los que se puede aferrar el todavía Estado miembro de la Unión Europea.

Expansion Del Canto Chambers“Ya es un hecho: los británicos se han pronunciado en referéndum para salir de la UE. Sin embargo, del dicho al hecho se abre un amplio abanico de opciones, incluyendo la que niega la mayor: es decir, incluyendo la posibilidad de que la salida ni siquiera se llegue a producir.

Pero hay más posibilidades: el anuncio de dimisión del Primer Ministro Cameron, en lo que se antoja como su penúltima maniobra para tratar de revertir el resultado de la expresión de la voluntad popular, puede implicar la convocatoria de elecciones anticipadas, lo que puede incluso forzar la convocatoria de un segundo referéndum para decidir los términos concretos de la salida de la UE; es decir, las opciones siguen aún muy abiertas.

Desde el punto de vista del Derecho Europeo e Internacional, una vez ejecutado el ahora famoso artículo 50 del Tratado de Lisboa sobre la retirada de un Estado miembro de la Unión Europea, los escenarios a los que se puede aferrar el -todavía- Reino Unido serían los siguientes:

  • Permanecer en el EEE (Espacio Económico Europeo): la ‘vía Noruega’.
  • Unirse únicamente a la AELC (Asociación Europea de Libre Comercio): la opción de la esquiva Suiza.
  • La formación de una unión aduanera con la UE: es el marco que rige actualmente las relaciones comerciales con Turquía.
  • Apelar únicamente a su estatus como miembro de la OMC, diluyendo su influencia en la piscina compartida por otros 130 países.
  • Cerrar una red de acuerdos comerciales bilaterales con la UE o con cada uno de los países que la componen, tejiendo una compleja tela de araña para sus exportaciones e importaciones.

En cualquier caso, lo que parece claro es que si finalmente se sustancia y se tramita la petición formal de salida (ningún líder de la isla quiere apretar el gatillo europeo, que supondría el más que previsible fin del Reino Unido, con la posterior salida de la europeísta Escocia), el proceso duraría al menos dos años y, posiblemente, varios años más -con sus correspondientes elecciones intermedias y opciones de cambio de rumbo- hasta que todos los tratados y compromisos adquiridos queden finalmente saldados.

Pero pasemos al siempre más concreto ámbito jurídico. En este campo, la salida de la UE tendría consecuencias que podríamos resumir en tres áreas fundamentales:

  • Por un lado, las Directivas y los Tratados que han sido transpuestos a la legislación doméstica permanecerían tal y como están, con los ajustes institucionales necesarios en cada caso, pero que en ningún caso podrían afectar a los derechos que reconocen.
  • Por otro lado, los Reglamentos europeos deberán transponerse a la legislación interna en aquellas áreas donde la regulación nacional sea especifica
  • Por último la Jurisprudencia de los Tribunales de Justicia Europeos que interpreta el acervo anterior deberá seguir utilizándose, aunque este punto no reviste mayor complejidad en el sistema de Derecho Común inglés.

En cuanto a las áreas del Derecho afectadas, podríamos resumirlas de la siguiente forma:

Derecho tributario y financiero

Los Tratados de Doble Imposición permanecen inalterables. En esa misma línea, en lo relativo a las Directivas Europeas ya transpuestas al ordenamiento interno, no se esperan grandes cambios. En todo caso, el Reino Unido podría negociar un acuerdo de Libre Comercio con la Unión Europea para tratar de salvaguardar su balanza comercial. Sea como fuere, las regulaciones europeas no hacen sino responder a los criterios de la OCDE, criterio que vinculan al Reino Unido independientemente de la normativa europea correspondiente.

El IVA, a pesar de ser un impuesto fundamentalmente europeo, previsiblemente no desaparecerá. Sin embargo, deberá ser modificado, tras suscribirse los correspondientes tratados específicos con la Unión Europea, para mantener su vigencia.

Derecho laboral y Seguridad Social

Al igual que en el ámbito fiscal, las Directivas que han pasado a formar parte del Derecho interno serán difíciles de derogar. No tanto por una mera cuestión de índole formal/legal, sino más bien por aplicación del sentido común, ya que el Derecho Común es muy tuitivo o garante en materia laboral y difícilmente aceptarían los sindicatos retrocesos en derechos adquiridos. Obviamente, siendo el ámbito anglosajón más proclive tanto a la libre contratación, como al libre despido, podemos esperar las correspondientes modificaciones tendentes a una mayor liberalización del mercado laboral. Por último, y sin mayores aspavientos, los tratados de Seguridad Social seguirían siendo el marco de referencia para la transportabilidad de pensiones entre países.

Derecho de extranjería

La inmigración ha sido, junto con la vertiente económica, el caballo de batalla de los partidarios del Brexit durante el referéndum. Sin embargo, se debe destacar que en relación a terceros países, el Reino Unido nunca ha sido miembro del espacio Schengen y por lo tanto no habrá variaciones en la política migratoria con países extracomunitarios. En lo relativo a los países de la UE, es de esperar un tratado migratorio general, conceptualmente paralelo al de libre comercio, pues sería difícil justificar negociaciones bilaterales que pudiesen discriminar a unos países frente a otros, sobre todo considerando la movilidad implícita en el ADN de los británicos.

Derecho de la Competencia

Este ha sido uno de los grandes avances del Derecho Europeo a nivel corporativo. En la actualidad, la Dirección de la Comisión Europea de Competencia (DG COMP) y las autoridades nacionales de competencia (ANC) de cada Estado miembro de la UE trabajan de forma conjunta para evitar situaciones que afecten a la libre competencia. Este apartado beneficia al Reino Unido, dada su amplia presencia internacional y abandonar este sistema dejaría las transacciones británicas demasiado expuestas a la presión política de los gobiernos nacionales.

Derecho de la Propiedad Intelectual

Al igual que en materia de Competencia, la armonización de las legislaciones de todos los países de la UE es casi absoluta en materia de Propiedad Intelectual, aunque, de nuevo, son reflejo de unos protocolos internacionales como son los de la WIPO (World Intellectual Property Organization), que seguirían vigentes. El nudo gordiano se plantearía en la aplicación de la ingente jurisprudencia del TJUE que haría de esta área una de las más difíciles de tratar en caso de consumarse la salida de la UE.

Protección de Datos

El Reglamento General de Protección de Datos de la UE, aprobado recientemente, está previsto que entre en vigor en toda la UE en mayo de 2018. La ley británica está totalmente en armonía con la europea en esta materia por lo que no habría consecuencias mayores, fundamental por otra parte para facilitar los intercambios de datos transnacionales sin tener que recurrir a safe harbor agreements (acuerdos que garantizan que los países receptores de datos cumplen con los requisitos fijados por una Directiva europea para su protección), como sucede en el caso de EE.UU.

En definitiva, y pese a los habituales comportamientos alarmistas de los mercados, nos encontramos con que una hipotética, y subrayo lo de “hipotética”, salida de la UE no afectaría sustancialmente al Derecho existente y no tenemos razones para creer que dicha salida generase una situación de inestabilidad e incertidumbre innecesarias, ya que el encaje de las pocas zonas grises que quedarían entre el Derecho británico y el Derecho europeo, se negociaría en bloque con las propias autoridades de la UE.”

León Fernando Del Canto (@LeonFDelCanto)

Managing Partner de Del Canto Chambers (@DelCantoChamber[:es]

El ‘Brexit’: ¿hecatombe jurídica?

El prestigioso periódico Expansión Jurídico publica un artículo de nuestro Managing Partner, León Fernando del Canto, sobre las consecuencias del ‘Brexit’ desde el punto de vista jurídico y analiza los distintos escenarios a los que se puede aferrar el todavía Estado miembro de la Unión Europea.

Expansion Del Canto Chambers

León Fernando del Canto señala que el resultado de referéndum sobre la salida de Reino Unido de la Unión Europea ha pillado por sorpresa a los gobernantes británicos y a los comunitarios.

La dimisión del primer ministro David Cameron una vez conocido el escrutinio es para Del Canto un elemento de incertidumbre pues dejaría la puerta abierta para unas elecciones anticipadas y, quizás, a la repetición del referéndum.

Ahora, una vez que Reino Unido active el artíclo 50 del TUE por el que se renegociarán las relaciones Londres-Bruselas, se abren cuatro opciones:

  • Permanecer en el Espacio Económico Europeo, conocida como la vía noruega.
  • Unirse a la Asociación Europea de Libre Cambio (ALC o EFTA en inglés)
  • Establecer una unión aduanera con la UE, como Turquía.
  • Firmar acuerdos bilaterales con la UE y con cada uno de los Estados miembros.

En cuanto al ámbito jurídico para Léon Fernando del Canto la salida británica de la UE afectará a las Directivas, Reglamentos y a la Jurisprudencia del TJUE. Aunque muchas de sus normas “permanecerían tal y como están” otras “deberían transponerse a la legislación interna en aquellas áreas donde la regulación nacional sea específica”, por lo tanto, “el acervo comunitario deberá seguir utilizándose”.

Por último, Del Canto enumera las áreas del Derecho más afectadas por el Brexit como el derecho tributario y financiero, el laboral, extranjería, competencia, propiedad intelectual o el de protección de datos.

León Fernando Del Canto (@LeonFDelCanto)

Managing Partner de Del Canto Chambers (@DelCantoChamber

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